Cuentos para los hijos de una pajarita: el gato vago de la mente (un cuento de juliomartinez)

Este era un gato muy vivaracho, tenía siempre ganas de andar en la calle (como algunos niños) y a su mamá no le gustaba porque en la calle y especialmente en los tejados, hay cualquier tipo de cosas que se pueden encontrar o con las que se puede uno golpear.

En el suelo de la calle uno puede encontrar un clavo puntudo, una piedra filuda, un sapo jediondo, una hormiga chiquita, un sombrero que se le voló a alguien, una moneda que no sirva para nada y unos zapatos shucos. Dios guarde!! para qué quiere uno todas esas cosas!!!

Y en los techos, en los techos todo es pior.  Ahí hay y abundan las lagartijas, los zompopos de mayo cuando es mayo, las ranas que brincan alto, las ardillas dientudas y los otros gatos, todos un gran peligro, bueno… no todos, los zompopos solo son culones, no son peligrosos.

Cada vez que la mamá del gato, que se llamaba Mariela, iba a salir le decía:

– Vaya gatito, usted es obediente y me hace caso, no salga a la calle.

– Miauuuu, le respondía.

Allá andaba la gata Mariela trabajando para llevarle lechita al gatito y así alimentarlo bien, tan bien como deben comer los gatitos que están creciendo si quieren ser grandes y listos.

Ya en la tarde, cuando la gata regresaba encontraba al gatito riéndose el solito, y ella le preguntaba:

– vaya y hoy ¿de que se ríe el gatito?

– Es que hoy fui al estadio a ver un partido de cucarachas, y ganaron las que tenía el pelo mas grande!

– Pero… cómo?!!! , si yo te dije que no salieras!?

– Pero yo fui, yo fui, yo fui… y el gatito se ponía a silbar.

Al otro día, lo mismo, la gata Mariela le decía:

-Vaya gatito, usted hace caso, no vaya ni a la puerta.

– Miauuu, le respondía.

Y se iba la Mariela, a buscar como conseguir el dinero para la comida de los dos. Ya en la tarde, ella regresaba con la leche, los huevos y el pan. Al entrar en la casa, encontró al gatito, carcajeándose tirado en el suelo, muerto de la risa:

– Ve cues, y hoy? que le pasa?

– Es que hoy fuí al cine a ver una película del gato con botas, y esa pelicula me da risa

– ¿y con quien fuiste pués?

– Veee, yo solito chís!, y se reía.

Mariela se quedó pensando… que pasa aquí?

Así, al día siguiente que era sábado, pensó que quizá era bueno no ir a trabajar y ver que era lo que pasaba y con quien salía el gatito.

Hizo como que se iba, y le dijo:

– Vaya gatito, usted es un gato lindo, no salga a la calle ni al tejado.

– Miauuuu, le dijo el gatito.

Mariela salió, se fue a la tienda de la esquina a ver si el gatito salía a la calle. Una hora, dos horas, tres horas, cuatro horas y nada, el gatito no salía. Se regreso la mamá y entro a la casa, y se encontró con el gatito, sobándose la panza y riéndose, y no le pudo la curiosidad y le preguntó:

– ¿y esas risas?

– Es que fui al circo hoy

– ¿y eso?, ¿quién te llevó?

– Ve, yo solito con mi patas

– Mentira si ni has salido de aquí

– Ay mamita, que gata mas boba es usted!! yo soy vago de la mente!!mama gata

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