Terco corazón, un cuento de juliomartinez

 Dame un beso y todo queda olvidado, ¿está bien?
Sus ojos me recorrieron de pies a cabeza, se detuvieron en mi suplicante mirada, cerró sus ojos, se puso de puntillas y la besé, suave y tiernamente. Tomó mis manos y las llevó a su pecho.

Eleonora me había estado llamando toda la semana, y yo, ardía de amor por ella, era mi novia en mis pensamientos, pero no se daba cuenta de como me temblaban las manos cuando posaba sus ojos sobre mí.

– ¿Vamos al cine?
– Vamos!! ella no tenía que decirmelo dos veces.
Ibamos al cine, y ahí, en la oscuridad, furtivamente le tomaba las manos, ella sonreía y se soltaba de inmediato, y yo entendía.

– Quiero cenar contigo, yo invito.
– No, vamos a cenar, pero yo pago lo mío.
A pesar de mi machismo, ella aceptaba, y cuando ya estabamos en el restorán, comenzaba a hablarme del noviecito cara de cachinflín que tenía, que me parecía un engreído y que además odiaba en silencio porque robaba los pensamientos de esa muje que yo amaba.

La plática no iba a ningun lado, sino hasta que terminabamos de comer.
– Caminemos y fumamos un cigarro..¿sí?
– Está bien, hace bien después de cenar.
– ¿Sabes que? he pensado mucho en vos, y no se como decirlo…
– ¿Que quieres decir?
– Bueno, que te quiero…
– jajaja!! sí, Gabrielito, yo también te quiero mucho, y me complace siempre hablar y salir contigo…
– No, yo quería decir…
-Querías, pero ya lo dijiste…ah mi hermano, te quiero como a un hermano, el que nunca tuve.

Fin de la conversación, con eso cerraba todo proposito de comentarle mi amor, mi verdadero amor por ella.

Al día siguiente llega a mi casa, y me sorprende cuando me dice que se quedó pensativa la noche anterior.
-¿por qué?
– Bueno, es que yo también te he tomado mucho cariño, y también quiero decirte que te quiero, que eres parte de mi familia, que eres como mi hermanito, a quien puedo contarle mis cosas… y quiero aprovechar para contarte que he pensado casarme, sí, sí, con Felipe, ya sé que no te cae muy bien, pero por eso quería contartelo, para no sorprenderte luego.

Mi quijada cayó, y la levanté de inmediato, tratando de no parecer demasiado sorprendido.
– Felicidades, que bueno!! dije con una voz que ya querría cualquier espanto de ultratumba. Hasta a mí mismo me pareció una frase desentonada.

A partir de ese momento, aunque me doliera mucho, había tomado ya la decisión de no frecuentarle… es que sería menos doloroso para mí, además ella estaba decidiendo su vida, y me lo contaba muy alegre, y yo me sentía fuera de esa vida de pareja que ella tendría.

Pasamos varias semanas sin hablar, ni siquiera por el telefono. De cuando en cuando, mis amigos me decía, que ella me había enviado saludos, que sí me habían visto, que si estaba enfermo, que como estaba… y siempre contestaba, dile que estoy bien. Nuestros encuentros de amistad se habían terminado, suponía yo que ella estaba ocupada en sus preparativos de la boda, y a mí me habría dolido mucho tener que acompañarle en ese proceso.

Uno de esos días, en que la lluvia no ha dejado de caer, en que todo está gris, en que hasta salir de la cama cuesta un tanto, recibí una llamada de un amigo común, Carlitos, quién me dijo que Eleonora le comentó que ella quería hablar conmigo y que yo no había tenido la decencia de responder a sus mensajes. Era cierto, cada que miraba un mensaje suyo en mi móvil, lo borraba.

Le llamé por telefono y me pidió que fuera a su casa, acordamos que sería a las 9 de la noche, después de mis clases, que estaba bien, me dijo que le hacía falta hablar conmigo, le dije que estaba bien que ahí estaría.

Ya eran las nueve, bajé del autobús a media cuadra de su casa, toqué como siempre y ahí estaba ella, totalmente preciosa.
– ¿Como estas?, le pregunté.
– Bien, y al grano, quiero contarte que Felipe y yo hemos terminado, creo que nos dimos cuenta que casarnos no era lo que esperabamos, así que tampoco valía la pena seguir juntos. 
Valoré mucho que te hayas alejado a causa de mi relación con él, no creas que no me dí cuenta.

– Bueno, no era necesario.
– Nada de eso, sabes que te estimo, que te aprecio, que te he extrañado, y que haría cualquier cosa por no perderte.

– Dame un beso y todo queda olvidado, ¿está bien?
Sus ojos me recorrieron de pies a cabeza, se detuvieron en mi suplicante mirada,
cerró sus ojos, se puso de puntillas y la besé, suave y tiernamente.
Tomó mis manos y las llevó a su pecho.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s