Archivo mensual: marzo 2012

Pues sí, es una puta. Un cuento de juliomartínez

Estaban saliendo del entreno del equipo de fútbol, y aunque se conocían por haber entrenado y jugado juntos casi un año, su relación era mas bien de compañeros de equipo que de amigos, cada uno de ellos tenía su propio grupo con el que salían cuando era viernes o sábado.

Nunca ellos dos se habían juntado para conversar, mas allá de frases como “que pesado estuvo el entreno”, “Viene partido difícil el jueves”, y cosas así, muy generales, nada intimistas. Era raro, pero para Rafael, ese era el único tipo con el que jamas bromeaba, él que era tan burlador y juguetón, con ese tipo se sentía mas bien distante. Ya había pensado que era un problema de “sangre”, como dicen que hay gente con sangre pesada, quizá ahí se explicaba el asunto. Alfonso en realidad, era un poco engreído, ya tenía algunos años jugando con el equipo y su petulancia le había ganado algunos pleitos, pero ahí estaba.

Ese día, sin embargo, salieron del entreno y casualmente caminaron por la misma ruta, el mismo sendero, salieron a la calle casi sin mirarse, dejando atrás el centro deportivo. Juntos se detuvieron en la misma parada de buses.

– ¿Que bus esperás?

– La 26, ¿y vos?

– Bueno, la 1 o la 26, me da igual, las dos pasan cerca… me he quedado sin carro, así que me toca andar en chuzón.

– Sí, a mí también me da igual.

El bus venía raudo, y ambos hicieron la parada al mismo tiempo, subieron y pagaron los veinte centavos al motorista, y encontraron un asiento vacío, para sentarse juntos.

– Ala.. y para donde vas pues Rafa?

– Ahí, cerca de la Santa Eugenia y vos?

– Puuta, igual, voy por ahí… conocés a la Daniela?

A Rafael, el nombre le trajo una figura; la figura le dibujo unos labios; los labios le hablaron una mentira… en su mente, la Daniela se le apareció viva, en una imagen que había podido sacarse de su cabeza apenas muy despacio. Ese día que escuchó su nombre, regresó de inmediato, sin tocar la puerta, sin preguntar si se podía, sin anunciarse.

– ¿Daniela? Sí, sí la conozco.

– Y… ¿que te parece?

Le dieron unas ganas inmensas de decirle que era un ángel, que era una estrella, que era un cielo, que nada se parecía a ella, que un hada se quedaba lívida, que ella debía haber ganado miss universo, que ninguna de las modelos de la tele se le acercaban en belleza.

Pero, recordó que Daniela, a pesar de que él le había demostrado que la amaba con un amor parecido al infinito, se había reído en su cara cuándo, siendo su novio, hasta hacía tres meses, le había preguntado que cuál era la razón de haberla visto saliendo de un motel en el carro de ella, con un amigo al que él no conocía y nunca había visto. Le había dado una respuesta que él, que la amaba y respetaba, no esperaba: “El que tiene tienda que la atienda, ¿Vos crees que una vive de besitos y abrazos?”

– Pués, me parece que es una puta.

Alfonso se puso pálido… alcanzó a preguntarle:

– ¿Por qué decis eso?

Rafael, le dijo que no quería hablar de eso, y que era un tema un poco feo. Sin embargo, le contó la historia, y le dijo, el día y el mes en que había sucedido todo lo que le había desengañado. Con un poco de curiosidad, le preguntó:

– Pero Alfonso, y vos de donde la conoces?

– Acabamos de casarnos, resulta que salió embarazada y no me quedó mas que hacerme cargo de su embarazo. Aunque yo, tengo mi propio carro y nunca he ido a un motel con ella. Pues, sí…

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