Estoy a tiempo, un cuento de juliomartínez

Ya había comenzado yo a dudar…

Y es que en la plática que habíamos tenido por teléfono su voz se escuchaba un poco carrasposa, y comprendí que su edad, era mucho mayor que la mía. A veces las voces, de tanto hablar se van desgastando y es necesario recalibrar, bueno, no era el caso, eso habría sido casi imposible.

– Entonces, le parece bien que nos encontremos y hablemos de esa posibilidad.

– Sí, ejem, sí.

– ¿A qué horas paso por su oficina?

– Yo salgo a eso de las seis y media de la tarde, esa hora me parece adecuada. Así no le hago esperar.

– Estamos de acuerdo, muy bien.

Me metí al baño, pensando que esa sería mi primera cita con una vieja, pero me mataba el morbo, me la imaginaba de unos cincuenta o cincuenta y cinco años. En las “aguas” en las que yo andaba metido, cualquier cosa era buena. Había visto su anuncio en un sitio de esos donde se publican ganas de tener citas con otras personas, lo de ella era: “Mujer madura, desea sostener conversación con joven de 25 a 30 años. No se arrepentirá, telefono tal, llamar en horas de oficina”.

Ya estaba hecho, el trato estaba armado, iríamos a tomar un aperitivo y luego, veríamos como despuntaría el asunto.

Salí del baño, y pensé en el tipo de ropa a usar, preferí lo mas formal posible, me puse la loción que me había dejado mi padre, una Old Spice, para estar a tono, pues, así quizá sería mejor.

5.33 pm., hora de salir de casa a recoger mi viejita, bueno, ojala este de buen ver, pensé.

Fuí al edificio de oficinas de la calle Arce, y estacioné el auto, y salí para esperarle, me peiné de nuevo.

Empezaron a salir todas las señoras, parecían secretarias, y fui mirando una a una, ya le había dicho que estaría en mi Volvo gris, así que ella no se perdería.

Salió “ella”, con el cabello pintado aunque sus canas eran evidentes, se acercó a mí (me dije, la regué, pero no era tiempo de arrepentimientos ni habían sacerdotes cerca) le extendí la mano y me dijo “¿Sabes que hora es?”

– Bueno, sí, estoy a tiempo, no?

– ¿A tiempo de que hijo?

En eso, una linda chica, morena, de unos 25 años, con bufanda al cuello me saludo y me dió un beso en la mejilla  ¿Eres Rafael, no? ejem, ejem.

–  Sí, pero te hacía mayor por tu voz… Mujer madura…

– Lo siento, estoy resfriada. ¿Nos vamos? Sí, las mujeres somos mas maduras que los hombres, siempre.

– Sí un segundo, señora, señora…. !Sí, estoy a tiempo!.

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