ladrones de energía, un cuento de juliomartinez

Cuando me senté con ella, enseguida me dí cuenta que estaba conversando con una ladrona de energía. Sus palabras eran calculadamente orientadas a encontrar el camino que le llevara hacia mis pensamientos y buscaba provocar una reacción que desbalanceara mi habitual humor. Buscaba molestar para generar una reacción negativa. Le miré a los ojos y le pregunté con la mirada ¿Que está haciendo y por qué? como buscando una explicación al por qué esta ladrona de energía había llegado hasta mí para robarme parte de lo tranquilo que había tenido ese jueves. En realidad no me respondió, si no que pareció no importarle que le inquiriera de esa forma. Las palabras que siguieron me confirmaron una cosa que ya sabía: “Un ladrón de energía, es capaz de mentir, robar, molestar, y actuar egocéntricamente, sin importarle el daño que haga, por que por definición, el ladrón no piensa en los demás”. Seguí escuchando sus agresiones, comentarios mordaces, varias mentiras, en cada palabra había un matemático acto provocador de mi estado mental. Deje que siguiera, saqué mi telefono, lo puse en grabación… y pum, se dio cuenta de lo que yo había hecho. Me miró de nuevo con su mirada retadora. De nuevo con mi habitual tranquilidad le pregunté “entonces, usted dice que…” su cara cambió. “yo nunca he dicho que…” me respondió. Quedó al descubierto, a pesar de eso, ya me había robado parte de mi energía esa mañana. No es el único caso, siempre uno corre riesgo de encontrar un robador de energía, esa persona que está todo el tiempo con la negatividad para todo “no me gusta esto, no quiero tal cosa, no puedo hacer ese trabajo, no tengo tiempo, no, no, no”. Negación en mayúsculas. Eso puede llenar un ambiente en una conversación. Son vampiros de la energía espiritual, chupadores de la tranquilidad de otros. Sin afán de efectuar una clasificación científica (no creo que esto es ciencia, y si acaso, es psicología… y yo no soy psicólogo), puedo valorar que hay ladrones de energía espiritual así: a. Intimidantes (los que buscan prepotentemente llenarse de energía a partir de generar temor en otros); el pasivo agresor (que provoca con frases inocentes, pero cargadas de ironía y agresión); el negativo directo (no puedo) y el que te interroga por todo, por el afán de tener control sobre lo que haces. ¿Que hacer con los ladrones de energía? Alejarlos o alejarse, parece lo mas cuerdo.

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